Deja que el agua lo lleve
solo vigílale el río.
Pon al que ve en tu mirada,
no permanezcas en vilo.
Fabrícate una canasta
a la medida del hijo
donde no quepan tus brazos
de temor por el peligro.
Entrégalo a la corriente
que algunos llaman destino,
deja que el agua lo lleve
porque el Señor de los vivos
no solo ve la canasta
ve los ruegos y el abismo.
Abandónalo en sus brazos
confíale a Dios el río.
Pues el torrente en que viajan
los muchos troncos heridos
será la líquida madre
que ha de dar su pecho tibio.
Desata toda la sangre
y dale al agua el latido
Ama al viento y a los juncos
que Dios pone en el camino.
Pero no ocupes la barca
en la que viaja tu hijo.
(C) Jorge Luis Peña Reyes Voz: María García Esperón Música: Kitaro MMXI
Foto Santiago Montobbio: Anna Xalabarder
Miravoz
UNA mirada a las voces que nos entregan las palabras recién nacidas y con ellas un mundo nuevo.