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Soy ya el último dolor del día,
o quizá aquél que la imprevisible noche
guardaba silenciosamente en sus bolsillos.
Sé que vengo a deshora, cuando terminó
la sangre o la risa, en el día después,
mas también que no de otro modo debía yo venir,
inútil mensajero sin noticia, caída sombra
que extenuara al tiempo
cuando de toda palabra o sueño no quedara sino un olvido de ojos
bajo la ciega tierra.

(C) Santiago Montobbio
Absurdos principios verdaderos
Voz: María García Esperón
Música: Yiruma
MMXI


Yo soy el anarquista de las bengalas,
el anarquista único, el que permanece y pasa:
he tenido nombres en los que dormían las frutas
de los corazones raros. A todas horas trabajo,
y en especial cuando la gente afirma
que no hago nada. Sé lavarme el alma
sobre papel y nada, colocar bombas de relojería
en las ciudades que siento en las espaldas,
buscarle y con olvido las cosquillas a un amor
que prefiguro con distancia y a través de todo eso
seguir estando en todas partes habiéndome
marchado.
                   Porque yo soy
el anarquista de las bengalas. Cada vez
que enciendo una tu corazón
y mi corazón se apagan.

(C) Santiago Montobbio
El anarquista de las bengalas
Biblioteca íntima. March Editor.
Barcelona, 2005


Voz: María García Esperón
Música: Kitaro
2011


57

LA FRUTA REDONDA DEL AMOR,
su última puerta, que a Dios
nos lleva, o corazón adentro,
a tierras frescas, donde
fermenta el tiempo y por una vez
adquiere sobre labios un sentido.
La fruta redonda del amor.
Vale la pena empeñar la vida
en subir al árbol que la tenga.
Pero no siempre la mano llega.
Vivir es más difícil. A veces vivir
es vivir sin amor, y alentar escondido.
Pero también nos nutre lo perdido.

14 marzo 2009