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Ángel de amor
que hasta mi playa vienes
envuelto en la ola
de tormentosa furia.

Ángel viajero,
difuso y leve,
al menos deja
que un solo instante
mis torpes ojos
aún te contemplen.

Ángel de amor
acaso invento,
acaso anhelo,
de tu presencia el signo
que todas mis ansias llene.

Ángel de amor
silencio y prisa
cuando el ocaso
cuando el hastío.

Ángel de amor,
difuso y leve
nunca te marches
no me abandones.
Al menos deja
que un solo instante
mis ojos tristes
aún te contemplen.



(C) Enrique Pérez Díaz
Voz: María García Esperón
Música: Yiruma
MMXI


Tienes un alma errabunda,
peregrina y trashumante,
el alma de un pez que,
siempre se va contracorriente,
se va lejos, se va cerca,
pero de mí,
siempre,
se va.
Tienes alma de pez
y no conoces del dolor
de no tenerte aquí,
cuan incierto es verte cerca
y sentir que te vas lejos,
tanto como habrá de
llevarte esa alma tuya,
de pez inquieto,
trashumante y errabundo,
peregrino pez que
me hace llorar océanos
de ausencia y desvarío
cuando tratando de
seguir el curso de tu alma
también me vuelvo yo
un pez errante y solitario,
triste pez sin alma ni consuelo,
trashumante en mi dolor
sin otra causa que seguirte
a ver si un día me devuelves
tu alma de pez que,
antes, fuera mía…


(C) Enrique Pérez Díaz
Voz: María García Esperón
Música: Kitaro